Ovidio fue el poeta más reconocido de Roma, pero, pese a ello, el emperador Augusto lo desterraría al sombrío pueblo de Tomis, en la costa del Mar Negro. Publio Ovidio Naso nació en marzo del año 43 a. C. en la ciudad de Sulmona y siguió uno de todos esos caminos que llevan a Roma a estudiar retórica y leyes junto con su hermano mayor. Pero, cuando su hermano murió a los 20 años, Ovidio abandonó los estudios (para desesperación de su padre, que quería que el adolescente hiciera carrera en la política) para convertirse en un gran poeta... y amante.
La mayor parte de lo que se sabe de su vida proviene de sus propios escritos. Antes de los 30 años, se casó tres veces, se divorció dos y fue padre de un niño. Como joven que era, viajó por el imperio hasta Atenas y Asia Menor dilapidando su fortuna familiar, hasta que volvió a casa. Insatisfecho con el cargo judicial de menor importancia que su padre le había conseguido, Ovidio abandonó las leyes y centró su atención en la poesía. Su primer éxito, que escribió alrededor del 16 a. C., fue "Amores", una recopilación de poemas eróticos basada en la imaginaria Corina, que era bastante descriptivo y se hizo muy popular entre los romanos (que ya estaban aburridos de los deportes de sangre).
Ovidio siguió con más poesías románticas y, finalmente, acabó "Las metamorfosis", su poema más ambicioso: 12 000 líneas en hexámetros dactílicos en los que narra la historia del mundo, desde el origen del cosmos hasta la historia de la muerte de Julio César. Tras entrar en conflicto con Augusto por motivos que se desconocen, el emperador mandó desterrar a Ovidio a la frontera bárbara alrededor del año 8 d. C. Aunque Ovidio siguió escribiendo, sus obras fueron igualmente prohibidas en todas las bibliotecas romanas. El poeta murió en el 17 d. C. sin haber regresado a la ciudad.