Emily Elizabeth Dickinson nació en diciembre de 1830 en Amherst, en el seno de una antigua familia de Nueva Inglaterra, y se educó en la academia de Amherst (ahora universidad) que fundara su abuelo. Pero era de naturaleza "delicada", y tenía episodios de "vahídos" que la incapacitaban, de tal modo que abandonó la academia en 1848 pese ser una estudiante excelente. Algunos estudiosos han aventurado que sufría de agorafobia, depresión y ansiedad. Se pasaría el resto de su vida recluida en la casa de la familia, conocida por los lugareños como "The Homestead" ("la Hacienda").
Emily había comenzado a escribir de adolescente... pues no tenía muchos amigos y escribir le ofrecía una válvula de escape natural para todas esas emociones reprimidas. Una de sus escasas amistades, Benjamin Newton, le presentó a la impresionable joven los escritos de William Wordsworth. Además de escribir poesía y cuidar de su madre, que siempre estaba enferma (ni Emily ni su hermana Lavinia se casaron nunca y vivieron en la Hacienda hasta que murieron), la mujer mantuvo una correspondencia voluminosa con personajes como Newton, el reverendo Charles Wadsworth, el juez Otis Lord y algunos más.
Después de 1860, Emily rara vez salió de la finca. Fue durante este periodo, tras la muerte de su madre en 1882, que llenó decenas de cuadernos con cientos de poemas, todo ello sin que la familia lo supiera. De los aproximadamente 1800 poemas que escribió, llegó a publicar menos de una docena en vida (y los que llegaron a ver la luz fueron alterados por los rigurosos editores debido a su estilo poco convencional). Los poemas de Dickinson se caracterizan por sus estrofas cortas, rimas imperfectas y un uso "inaceptable" de la puntuación y las mayúsculas. Emily murió de una enfermedad renal en 1886, y Lavinia descubrió sus cuadernos. En 1890, la familia publicó el primer volumen de la recopilación de sus poemas, lo que la consolidaría como una de las grandes poetisas americanas.