Qiu Ying nació cerca del año 1494 d. C. en una familia de campesinos de Taicang, y probablemente aprendió su oficio con el pintor Zhou Chen –seguidor de la escuela Wu de pintura– en la región de Suzhou. Pese a su origen humilde, Ying llegó a relacionarse con coleccionistas de arte ricos e influyentes, como Zhou Fenglai, Chen Xiang Guan y Yuanbian. Su habilidad para copiar pinturas de artistas anteriores (lo que hoy denominamos "falsificación") le granjeó muchos favores. Así, tuvo la oportunidad de copiar y dominar las técnicas de los grandes artistas de las dinastías Song y Yuan. A medida que su habilidad para la "copia" maduraba, surgía el estilo personal de Qiu. Muy pronto ya pintaba obras originales –flores, jardines, paisajes, dibujos de arquitectura– para los clientes ricos.
Su trazo grácil y perfeccionado –se especializó en la técnica del pincel Gongbi– lo llevó a ser considerado uno de "los cuatro maestros de la dinastía Ming". Aunque la escuela Wu se centraba en los lavados de tinta y los colores delicados, Ying también practicó el estilo verdiazul del "shan shui" (pintura con tintes minerales). Usaba el pincel de forma meticulosa y refinada y sus pergaminos decorativos estaban bien compuestos y proporcionados, como los de "El pabellón de la orquídea", "El jardín de Jingu" y del "Manyi Zhigong". Su trabajo recibió los elogios de los literatos de la corte Ming, fue muy apreciado y, por lo tanto, muy "copiado". (De hecho, su nombre se asoció a un sinnúmero de pinturas realizadas por otros artistas profesionales, por lo que es difícil dilucidar con seguridad cuál es suya). Después de la muerte de Zhou Chen, Qiu Ying se quedó solo durante dos décadas aproximadamente en la cúspide de la civilización china. Murió alrededor de 1552.