En una época en que se esperaba que las mujeres –especialmente las refinadas– dedicaran sus vidas al matrimonio y la maternidad, pocos podían imaginar que una señorita recatada tuviera la tenacidad de alcanzar la fama y el respeto cubriendo de pintura lienzos. Nacida en las afueras de Pittsburgh en el año 1844, la escolarización temprana de Mary la preparó para ser una buena esposa –recibió clases para aprender a ser ama de casa, bordar, música, dibujo– pero, a pesar de las objeciones de su padre (que más tarde declaró que preferiría ver a su hija muerta a que viviera "como un bohemio "), se matriculó en la Academia de Bellas Artes de Filadelfia a los 16 años. Era Mary Stevenson Cassatt.
En París estudió y pintó en una oscuridad relativa (solo sus parientes se fijaron en ella, y para desaprobarla) hasta que, en 1868, uno de sus retratos fue seleccionado para la prestigiosa exposición anual del Salón de París. Pero el estallido de la guerra franco-prusiana envió a Mary a casa a regañadientes, donde su libertad artística se vio coartada debido a que dependía del dinero de su padre. Pero el arzobispo de Pittsburgh contactó con ella y le encargó que viajara a Italia para copiar obras religiosas del pintor Correggio. Con el dinero que sacó, fue capaz de reanudar su carrera en España, Bélgica e Italia, hasta instalarse finalmente de nuevo en París.
La nueva obra experimental de Cassatt recibió críticas por sus colores brillantes y por su exactitud poco favorecedora, pero ella se inspiró en el valor de Degas, cuyas pinturas al pastel provocaban grandes controversias. Contribuyó con once de sus obras a la exposición de impresionistas de 1879, y fue un gran éxito, tanto comercial como de la crítica. Mientras que sus compañeros impresionistas se centraron en paisajes y escenas de la calle, ella se hizo famosa por sus retratos, especialmente de mujeres en entornos domésticos con sus hijos. Sin embargo, a principios de 1915, la diabetes empezó a robarle la vista y, durante los 11 años siguientes, hasta su muerte en 1926 en Le Mesnil-Théribus, Mary vivió en una oscuridad creciente.