"Conócete a ti mismo, conoce a tu enemigo. Mil batallas, mil victorias". Son palabras que uno debe grabarse al rojo vivo... sobre todo si pretende ser un gran general. Sin embargo, los historiadores no están muy seguros de quién puede ser su autor.
La dificultad para determinar la historicidad de Sun Tzu proviene de las primeras obras chinas que lo mencionan: los "Anales de primavera y otoño" y las "Memorias históricas". Ambas tienen incoherencias internas, están cargadas de imprecisiones y refunden acontecimientos reales. Si bien estas dos fuentes no están de acuerdo en cuanto a dónde nació Sun Tzu, cuál fue su familia, su educación o cómo fueron sus primeros años de vida, ambas afirman que ya era un estratega al servicio de Helu de Wu alrededor del año 512 a. C. Se dice que Sun Tzu lideró las fuerzas de Wu en la batalla decisiva de Boju. Supuestamente, fueron sus victorias para los wu sobre los chu las que le inspiraron a dejar por escrito los preceptos de "El arte de la guerra" (el título traducido literalmente es "Normas del maestro Sun para el ejército").
Se ha discutido si el arte de la guerra es en realidad una compilación de varios trabajos sobre estrategia que se remonta a una época posterior, la de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), o si fue escrito por un descendiente de Sun Tzu, Sun Bin, también famoso erudito en artes militares. Es casi seguro que la versión aceptada incorpora comentarios de filósofos posteriores, como Li Quan y Du Mu. En cualquier caso, el enfoque de estrategia militar que recoge es implícitamente taoísta. A diferencia de los pensadores occidentales, Sun Tzu afirma que la fuerza ("li") no es el centro de la estrategia militar; más bien, la victoria y la derrota son estados psicológicos. La guerra no es tanto una cuestión de destruir al enemigo material y físicamente (aunque, sin duda, eso ayuda), sino de alterar al enemigo psicológicamente.