José de San Martín –el "Libertador de Argentina, Chile y Perú"– fue el líder militar de las fuerzas patriotas que se opusieron a los españoles en el escenario meridional de las guerras de emancipación latinoamericanas: Argentina, Chile y Perú. Comenzó su carrera militar luchando contra los ejércitos napoleónicos en España, pero era argentino de nacimiento y, cuando las colonias sudamericanas comenzaron a levantarse por la independencia, San Martín regresó a su patria para luchar por ellas. Si bien puede parecer extraño que alguien que lucha por España se enfrentara luego con tanta rapidez a ella, también se debe señalar que la España que amaba Martín era la gobernada de manera democrática (más o menos). Esto se hizo más evidente unos años después del regreso de San Martín, cuando el rey español Fernando VII restauró la monarquía absoluta y desterró a los españoles que querían la república. En Argentina, nombraron a San Martín jefe del ejército del Norte –que combatiría en el Alto Perú– y, después de la reconquista española de Chile, del ejército de los Andes.
Los Andes son escarpados y, aunque los incas se sentían como en casa en el terreno abrupto, un ejército de estilo occidental con sus cañones y caballos, no. No obstante, San Martín era un maestro de la logística. Dividió a sus tropas en múltiples columnas para que pudieran cruzar el terreno inhóspito con un impacto mínimo, y condujo así al ejército más grande que jamás haya cruzado estos picos. También en combate esa mente tan práctica le sirvió bien, ya que capturó cañones españoles y los usó contra sus dueños en la batalla de Maipú, un enfrentamiento que dirimió la independencia de Chile. No dejó de avanzar, exhortando a las poblaciones indígenas de Perú a levantarse contra los españoles a medida que lo hacía. Caído el virrey español en Perú, San Martín se convirtió en el nuevo Protector del Perú.
San Martín siempre se aseguraba la confianza y la lealtad de aquellos por quienes luchaba. Rechazó el liderazgo de Chile, alegando que este país necesitaba un gobernante chileno y no argentino, y dudó en adoptar reformas demasiado liberales en Perú, consciente del talante más conservador de esa zona. Durante el asedio de Lima, en Perú, San Martín se mostró reticente a invadir la ciudad, pues le preocupaba cómo recibirían a una fuerza extranjera. Además, pidió la abolición de la esclavitud (jugada que puede verse con cierto cinismo, ya que necesitaba hombres aptos para luchar por él, no que continuaran trabajando en minas y plantaciones). Y, por último, hizo un gran hincapié en la lucha por la independencia como algo ideológico, una guerra contra el absolutismo, señalando los paralelismos con las luchas antimonárquicas que tenían lugar en España al mismo tiempo que las guerras en Latinoamérica.
Tras la liberación de Perú, Bolívar y San Martín se reunieron al fin para discutir de las futuras fronteras entre Colombia y Perú. Este encuentro, conocido como la Conferencia de Guayaquil, fue privado, pero terminado este San Martín renunció a su cargo de Protector y acabó por irse de América Latina. Es muy posible ver paralelismos entre la partida de San Martín y el inevitable enfrentamiento que se dio entre el Santander democrático, más idealista, y el absolutista Bolívar.