Los seguidores de esta mujer derrotaron a un ejército romano. Ella arrasó Londinium, que sepultó bajo una capa de cenizas de medio metro de espesor. Según el historiador romano Tácito, sus tropas mataron a 70 000 civiles en Londinium, Verulamium y Camulodunum, en una carrera por "cortar pescuezos, colgarlos, quemarlos y crucificarlos". Pero, ¿quién era ella? ¿Y a qué venía tanta sed de sangre?
Lo primero que se sabe de Boadicea (también conocida como Boudica, Búdica, Buduica o Bonduca) es lo poco que se sabe de ella. Y lo que se sabe proviene de las obras de dos historiadores romanos (Tácito y Dion Casio). Parece ser que el marido de Boadicea, el rey Prasutago, gobernó la tribu celta de los icenos en Britannia como aliado nominalmente independiente de la poderosa Roma alrededor del año 60 d. C., y dispuso que sus hijas y el emperador Nerón gobernaran conjuntamente su reino en el caso de que él muriera. Y murió, y a los romanos les faltó tiempo para incumplir los términos, pues afirmaban que Prasutago había dejado de pagar sus deudas. Cuando la reina Boadicea se opuso, fue azotada, y sus hijas, violadas. Y Roma sintió su cólera...
Unos 100 000 bárbaros acudieron a la llamada de venganza de Boadicea y marcharon contra Camulodunum, una colonia –un asentamiento para los soldados romanos retirados y sus familias– en el territorio de los icenos. La guarnición, de unos 200 hombres, pensó que los "rebeldes" se dispersarían en cuanto se les plantara cara, craso error. Después de ganar la "batalla", los bárbaros masacraron a todo el pueblo... mujeres, niños, enfermos, ancianos y recién nacidos.
Al enterarse del desastre, el gobernador romano Cayo Suetonio Paulino –que estaba de campaña por Gales–, envió a la Legión IX Hispana para proteger Londinium. Las fuerzas de Boadicea arrollaron a la legión y cayeron sobre la ciudad. Suetonio, por su parte, reagrupó las legiones que le quedaban en la actual región de las Midlands occidentales. A pesar de verse muy superado en número, Suetonio derrotó de manera contundente a la horda de Boadicea en la calzada romana que ahora se conoce como Watling Street. Con sus seguidores muertos o dispersos, Boadicea se suicidó o bien cayó enferma y murió.