Lo que para los ingleses eran heroicos corsarios, para el resto del mundo no eran más que piratas. Desde 1560 hasta 1605, Isabel I dio permiso a sus "lobos de mar" para que atacaran los barcos y las colonias de otras naciones –sobre todo de España– a discreción, sin estar siquiera en guerra con ellas. Personajes como sir John Hawkins, sir Francis Drake y sir Walter Raleigh –muchos de estos piratas eran nombrados caballeros– se dedicaban a asolar el Caribe e incluso llegaron a la costa de California llevados por su sangrienta misión: conseguir la mayor cantidad de tesoros posibles para la corona inglesa... y para ellos, claro. En un momento crítico para Inglaterra, los lobos de mar lideraron la defensa de Isabel contra la Armada Española en 1588. Hawkins es también conocido como el pionero de la trata de esclavos en Gran Bretaña y Drake participó en la masacre de la isla de Rathlin, en la que unos 600 hombres, mujeres y niños murieron frente a la costa de Irlanda.