El primer diseño conceptual de un submarino de planta nuclear lo presentó el laboratorio de investigación naval de EE. UU. en 1939, y se hizo realidad con la botadura del USS Nautilus en 1954. Este modelo podía permanecer sumergido sin salir a la superficie durante 4 meses... aunque nadie llegó a explicar por qué alguien querría hacer semejante cosa. Como los submarinos resultaban ideales para lanzar misiles balísticos con ojivas nucleares sin llamar la atención, se convirtieron en el arma perfecta durante la Guerra Fría; aparte de esto, no tenían muchos más usos. La Unión Soviética no tardó en seguir los pasos de Estados Unidos y llenó los mares de submarinos nucleares, empezando por el malogrado K-19, en 1959. A pesar de los accidentes en los reactores, las averías y los hundimientos, los dos bandos compitieron para construir submarinos balísticos nucleares. En el punto álgido de la Guerra Fría, cada mes se desplegaban entre 5 y 10 nuevos submarinos nucleares. Aunque el ritmo se ha ralentizado, actualmente hay 6 países con submarinos "estratégicos" –utilizados para destruir ciudades, no otros buques– de planta nuclear: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y la India.