Yi Sun-Sin nació en abril de 1545 y logró ser el mayor (por no decir el único) héroe naval de Corea. Después de aprobar los exámenes, entró al servicio militar de la dinastía Choson en 1576. Aunque lo perdonaron un par de veces por su mala conducta, en 1591 fue nombrado comandante de las fuerzas navales en el puerto de Yeosu. Allí se concentró en adiestrar reclutas, acumular municiones y en mejorar el diseño del kobukson ("barco tortuga"), que fue el primer acorazado de la civilización; su cubierta superior estaba protegida con planchas blindadas e iba armado con cañones y botes de humo para ocultarse. Lo tuvo listo justo a tiempo para las invasiones japonesas, que se iniciaron en el año 1592.
En cuatro operaciones brillantes a lo largo de aquel año, las fuerzas de Yi Sun-Sin –encabezadas por barcos tortuga– ganaron quince batallas y hundieron cientos de los endebles barcos japoneses. Como reconocimiento, se le dio el mando de las fuerzas navales combinadas de tres provincias del sur: Jeolla, Gyeongsang y Chungcheong. Sin embargo, tras las negociaciones de paz, fue acusado nuevamente de deslealtad y por ello degradado a marinero. Pero cuando los japoneses lanzaron una segunda invasión y destruyeron rápidamente la mayor parte de la flota coreana, tardaron poco en restituirle el mando.
Las cosas pintaban muy mal para Corea cuando los japoneses desembarcaron con el apoyo de una enorme flota combinada de unas 300 naves (de las cuales, al menos 133 eran buques de guerra). Yi logró reunir 13 barcos coreanos –una mezcla de panokseon y kobukson– y maniobró de tal manera que pudo llevar a los confiados japoneses a un pequeño estrecho. En la batalla de Myeongnyang, en octubre de 1597, los japoneses perdieron 31 barcos (y el almirante japonés al mando murió a bordo del buque insignia), mientras que Yi solo sufrió 13 bajas. Un año después, en diciembre de 1598, tras derrotar a otra gran flota japonesa, Yi Sun-Sin moría a causa de una bala durante la persecución.