La carrera naval de Joaquim Marques Lisboa abarcó 70 años como héroe nacional, primer almirante y patrón de la Armada de Brasil. Su aniversario –el 13 de diciembre– se celebra allí como el "Día del Marinero". También ayudó a sofocar un montón de revueltas de nativos, campesinos y antiguos esclavos descontentos: la Cabanagem, la Sabinada, la Farroupilha, la Balaiada y la Praieira.
Joaquim nació en la ciudad de Río Grande, uno de los puertos más importantes de Brasil, en 1807. A los 13 años se enroló en la Marina. Lo destinaron a la fragata Niterói y tomó parte en varias acciones navales por la costa de Bahia antes y durante la breve guerra de independencia de 1822. A los 20 años lo pusieron al mando de una goleta decrépita con la que llegó a enfrentarse al buque de guerra argentino Patagonia, siendo capturado en esta acción. Una vez repatriado, en 1840, Lisboa fue ascendido a capitán de fragata y después a capitán de mar y guerra, en 1847.
Durante los siguientes 15 años, ya nombrado marqués de Tamandare, Joaquim Lisboa navegó para sofocar rebeliones, supervisar la construcción de nuevas naves en Europa y ser ascendido, cosa que ocurrió con frecuencia. Por 1864 fue comandante en jefe de las operaciones navales brasileñas... justo a tiempo para liderar sus fuerzas en la Guerra del Paraguay (1864-1870). Durante el conflicto, combatió en los ríos Paraná y Paraguay, pero en 1866, por motivos de salud y políticos, Lisboa solicitó que le cesaran del cargo.
Joaquim, monárquico acérrimo, había pedido permiso a Pedro II para ponerse el frente de la Armada imperial y detener a los disidentes que pedían la proclamación de la república en Brasil en 1889. Pedro puso reparos y prefirió exiliarse a ser testigo de una guerra civil. A los 82 años, el fiero y viejo caballo de guerra seguía con tenacidad al lado de la familia imperial, hasta que los Braganza partieron hacia Europa. Lisboa murió en marzo de 1897.