Temístocles fue el salvador de Atenas –bueno, tal vez no de Atenas, ya que los persas la capturaron y quemaron, aunque sí de Grecia– pese a que más tarde los atenienses lo obligaran a huir al exilio. Nació alrededor del año 524 a. C. y era hijo del aristócrata Neocles y de una concubina que no era ateniense. Después de una infancia de la que no queda constancia (y, probablemente, muy feliz) Temístocles fue elegido arconte (magistrado) y luego arconte epónimo, el cargo más alto en Atenas, un año más tarde (493 a. C.). Convencido de que el destino de Atenas se encontraba en el mar, inició las obras públicas que transformarían las calas rocosas del Pireo en puertos defendibles. Por otro lado, Temístocles convenció a los ciudadanos de que –a pesar de la victoria en Maratón– la amenaza persa proseguía y Atenas debía construir una gran flota. Así, con la invasión de Jerjes en el año 480, Atenas pudo poner a flote 200 trirremes.
Temístocles se puso al mando de la flota combinada, combatió contra la enorme Armada persa (se dice que estaba compuesta por más de 1200 barcos) en una sangrienta escaramuza de tres días en Artemisio, durante los cuales consiguió frenarla. Pese a que los persas arrollaron a los espartanos y tespios en las Termópilas y avanzaron hacia Atenas, Temístocles atrajo a la Armada persa hacia los estrechos confines del estrecho de Salamina. Allí –en una de las mayores victorias navales de la civilización– infligió a los persas una derrota decisiva. Con el tiempo, incapaces de abastecer a las tropas terrestres, los persas se retiraron y no volvieron a poner en peligro las ciudades-estado griegas.
Pero mientras Esparta y otros saludaban y honraban a Temístocles con ovaciones y monumentos, en su Atenas natal fue condenado al ostracismo gracias a las intrigas políticas (suerte que era una democracia), los rumores de connivencia con Jerjes y su propia arrogancia y autosuficiencia. Para salvar la vida, huyó y pasó los últimos años como gobernador en varias ciudades que aún eran súbditas de Jerjes. Murió en Magnesia en el año 459 a. C.