Al enigmático – sobre todo porque vivió poco tiempo y por su talante vagabundo– Juventino Rosas se le considera el más grande de los compositores mexicanos en lo que a música de baile melódico se refiere. Nació en enero de 1868 en Santa Cruz (la ciudad se rebautizaría más tarde como Santa Cruz de Juventino Rosas), y comenzó su carrera como violinista en bandas callejeras de Ciudad de México alrededor de 1875. Su talento llamó la atención de mecenas ricos, que le pagaron los estudios en el Conservatorio Nacional de Música... dos veces. Pero Rosas dejó la escuela en 1885 y nuevamente en 1888 sin realizar el examen final.
Fue entonces cuando Rosas comenzó a componer. Entre sus piezas de aquella época se cuentan el popular vals "Sobre las olas" y la mazurca "Acuérdate". Informes sin confirmar lo sitúan a finales de 1880 en una banda militar y en 1891 tocando por la región de Michoacán como violinista itinerante. Se sabe que en 1893 se unió a la orquesta Típica Mexicana, con la que recorrió América, participó en la Exposición Mundial de Chicago y ganó varias medallas de oro (musicalmente hablando, Chicago fue muy emocionante en aquellos tiempos, porque la banda de Rosas tocaba todos los días en la exposición y Scott Joplin arrasaba con su ragtime en los garitos clandestinos por la noche).
Rosas continuó componiendo música e infundiendo a cada pieza un sabor latino inconfundible: polkas, mazurcas, chotis y otras piezas de baile. Al final, contó con cerca de 50 composiciones a sus espaldas. En 1894 se unió a un conjunto italo-mexicano y se fue de gira por el sur de los Estados Unidos y Cuba, pero cayó enfermo y se quedó en Surgidero de Batabanó. Allí, como resultado de una mielitis espinal, murió a los 26 años. En 1939, los restos de Juventino Rosas regresaron a Ciudad de México, donde se enterraron en la Rotonda de las Personas Ilustres.