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Momentos históricos
Antonin Dvorak
Grandes obras
Sinfonía del nuevo mundo (n.º 9) - Movimiento 4
Serenata para cuerdas, op. 22 - Movimiento 2
Activar en un distrito o maravilla con un espacio de gran obra disponible.
Contexto histórico
Contrariamente a la leyenda popular, Antonín Leopold Dvořák no nació en 1841 en medio de la pobreza. Su padre, un posadero y carnicero de cierta importancia de un modesto pueblecito checo, además de músico aficionado, alentó la carrera musical de su hijo haciéndole tomar lecciones de violín y, finalmente, enviándolo a la prestigiosa escuela de órgano de Praga. A los 18 años, Antonín demostró su talento como organista y de inmediato comenzó a trabajar como músico en bandas de baile y orquestas de teatro. Tan capaz era el joven Dvořák que fue nombrado primer violinista de la orquesta del Teatro Provisional, el primer teatro en lengua checa del mundo.

Durante estos primeros años, Antonín se casó y comenzó a componer música "seria": piezas de cámara, pequeñas partituras, un concierto y una ópera. Continuó refinando y reescribiendo sus obras, combinando las tradiciones folclóricas checas con la instrumentación clásica. En 1875 presentó una de ellas a un concurso, por la que el gobierno de Austria le concedería una subvención (recibiría tres más durante la década siguiente). Gracias a un afortunado encuentro con Johannes Brahms, conoció a un editor de música influyente. Muy pronto, la música de Dvořák se hizo popular en el ámbito internacional. En 1890, triunfó en Moscú, donde Tchaikovski le organizó dos conciertos.

Dos años más tarde, Dvořák aceptó el cargo de director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, donde pasó a tener un magnífico sueldo de 15 000 dólares al año, 25 veces más de lo que ganaba en Praga. Así comenzó su "fase americana", en la que compuso, entre otras, la Novena Sinfonía, el Cuarteto de Cuerda n.º 12 y la cantata "La bandera americana". Tras atravesar un bache económico a mediados de la década de 1890, regresó a su tierra natal y se estableció en Praga para componer sus últimas obras. Allí murió en mayo de 1904, de causas desconocidas, tras cinco semanas de enfermedad.
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Rasgos

Era Atómica
Gran músico
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Era Atómica
Gran músico
Grandes obras
Sinfonía del nuevo mundo (n.º 9) - Movimiento 4
Serenata para cuerdas, op. 22 - Movimiento 2
Activar en un distrito o maravilla con un espacio de gran obra disponible.
Contexto histórico
Contrariamente a la leyenda popular, Antonín Leopold Dvořák no nació en 1841 en medio de la pobreza. Su padre, un posadero y carnicero de cierta importancia de un modesto pueblecito checo, además de músico aficionado, alentó la carrera musical de su hijo haciéndole tomar lecciones de violín y, finalmente, enviándolo a la prestigiosa escuela de órgano de Praga. A los 18 años, Antonín demostró su talento como organista y de inmediato comenzó a trabajar como músico en bandas de baile y orquestas de teatro. Tan capaz era el joven Dvořák que fue nombrado primer violinista de la orquesta del Teatro Provisional, el primer teatro en lengua checa del mundo.

Durante estos primeros años, Antonín se casó y comenzó a componer música "seria": piezas de cámara, pequeñas partituras, un concierto y una ópera. Continuó refinando y reescribiendo sus obras, combinando las tradiciones folclóricas checas con la instrumentación clásica. En 1875 presentó una de ellas a un concurso, por la que el gobierno de Austria le concedería una subvención (recibiría tres más durante la década siguiente). Gracias a un afortunado encuentro con Johannes Brahms, conoció a un editor de música influyente. Muy pronto, la música de Dvořák se hizo popular en el ámbito internacional. En 1890, triunfó en Moscú, donde Tchaikovski le organizó dos conciertos.

Dos años más tarde, Dvořák aceptó el cargo de director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, donde pasó a tener un magnífico sueldo de 15 000 dólares al año, 25 veces más de lo que ganaba en Praga. Así comenzó su "fase americana", en la que compuso, entre otras, la Novena Sinfonía, el Cuarteto de Cuerda n.º 12 y la cantata "La bandera americana". Tras atravesar un bache económico a mediados de la década de 1890, regresó a su tierra natal y se estableció en Praga para componer sus últimas obras. Allí murió en mayo de 1904, de causas desconocidas, tras cinco semanas de enfermedad.
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