J.S. Bach nació en marzo de 1685 en Turingia, descendiente de un prestigioso linaje de músicos que se remontaba a varias generaciones atrás. Su padre, Johann Ambrosius Bach, era el músico de la cuidad de Eisenach y le enseñó a tocar el violín antes de que cumpliera seis años. El joven Bach entró en la escuela luterana, donde se sumergió en el estudio de la religión. J.S. vivió con su hermano mayor, Johann Christoph, el organista de la iglesia, que le enseñó a tocar ese instrumento.
En 1703 Johann Sebastian dio su primer recital, tocando el violín y el órgano y los instrumentos que le pidieron en la corte del duque Johann Ernst en Weimar. Intérprete hábil y admirado, tuvo distintos cargos en iglesias y cortes en los siete años siguientes, durante los cuales empezó a componer piezas cada vez más difíciles y originales. En 1717, aceptó un cargo en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Cothen. Durante su estancia, y en homenaje al duque de Brandeburgo, Bach compuso una serie de piezas musicales –los Conciertos de Brandeburgo– que muchos consideran la mayor expresión musical de la civilización.
El incansable Bach se trasladó a Leipzig, donde se convirtió en el organista y profesor de la iglesia de santo Tomás. Durante los años siguientes, compuso diversas piezas musicales que le hicieron ganar más fama todavía. En 1740 empezó a fallarle la vista, pero siguió interpretando y componiendo. Su última obra conocida data de 1749 y falleció en julio del año siguiente de una apoplejía.