Serguéi Koroliov es considerado por muchos el fundador del programa espacial soviético y el "padre de la astronáutica práctica", y fue el ingeniero jefe de diseño de cohetes y naves espaciales para la URSS durante la "carrera espacial". Nacido en diciembre de 1906 en la ciudad de Zhytomyr (actual Ucrania), Koroliov logró sobrevivir a la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Rusa, las purgas de Stalin (durante las cuales fue detenido y enviado a Siberia) y la Segunda Guerra Mundial, lo cual no es tarea fácil. Fue "rehabilitado" en julio de 1944 y enviado a Alemania en septiembre de 1945 para evaluar los misiles y cohetes nazis capturados.
En agosto de 1946, cuando aún se encontraba en Alemania, Serguéi fue nombrado jefe de una división del nuevo instituto de investigación NII-1 en Podlipski para desarrollar la tecnología de misiles soviéticos a partir de los diseños alemanes, y solo respondería ante Stalin. En 1953, con una Guerra Fría que se iba volviendo más fría, a Koroliov le preocupaba más usar su diseño de R-7 de dos etapas para poner satélites en órbita que para lanzar bombas atómicas sobre los estadounidenses. En 1957, durante el Año Geofísico Internacional, cuando la alborotadora prensa estadounidense propuso que su país debía gastar millones para ser el primero en lanzar un satélite de este tipo, Rusia se unió rápidamente a la "carrera".
Con el impaciente Jruschov atosigándolos, los ingenieros rusos construyeron el Sputnik 1 en menos de un mes y Koroliov supervisó la construcción de un cohete (que solo habían probado con éxito una vez) para transportarlo. En octubre de 1957 se realizó el lanzamiento, que fue un éxito. En noviembre, el Sputnik 2 –con la pobre perra Laika a bordo (que no regresaría)– llevó a un terrícola al espacio por primera vez. Koroliov murió en 1966, en la cumbre de su carrera, como resultado de una operación quirúrgica (en teoría, rutinaria) que salió mal.