A Filippo Brunelleschi –nacido en el año 1377 d. C. en Florencia y muerto en 1446, también en Florencia– se le considera uno de los arquitectos e ingenieros más brillantes del Renacimiento italiano. Aunque se le conoce sobre todo por la gran cúpula de ladrillo de la catedral de Florencia il Duomo, que construyó con máquinas que inventó él mismo para la tarea, su infancia fue normal. Era el segundo de los tres hijos de un notario de la ciudad y se formó inicialmente como orfebre y artesano en el Arte della Seta, un gremio de comerciantes. Alrededor del año 1401, Brunelleschi aparece en los registros de la ciudad como maestro orfebre.
Tras haber perdido un concurso para realizar los relieves de bronce de las puertas de una iglesia florentina, Brunelleschi decidió centrar sus energías en la arquitectura en lugar de la escultura. Junto a su amigo Donatello (sí, el mismo), visitó Roma y al parecer se sintió inspirado por todas esas ruinas decadentes. En poco tiempo recibiría su primer encargo de arquitectura en Florencia, la construcción del Hospital de los Inocentes. Siguieron otras obras: la capilla Ridolfi, la capilla Barbadori, la capilla Pazzi, y, finalmente, la cúpula de la gran catedral de la ciudad. Al hacerlo, no solo reincorporó la perspectiva lineal, también ideó maquinaria para las representaciones de los "milagros" que se hacían en las iglesias florentinas. Brunelleschi fue enterrado en la catedral que tan famoso lo había hecho.