Apóstol, verdadero creyente, mártir, papa, santo (los católicos lo consideran el primero de ellos)... es una vida bastante agitada para un pescador de Galilea. Este pescador nació con el nombre de Simón (y Jesús se lo cambió por el de Pedro) en Betsaida alrededor del año 1 a. C. y fue crucificado alrededor del 67 d. C. No se sabe nada de su vida antes de conocer a Jesús, aunque su hermano Andrés y él lo dejaron todo (familias incluidas) cuando Jesús les dijo "seguidme".
El tiempo que Pedro pasó con Jesús se recogen en los cuatro evangelios canónicos, así como en el Evangelio de los Hebreos apócrifo y en diversas epístolas y hechos de los apóstoles. Se convirtió en el primer apóstol ordenado por el propio Jesucristo en la Iglesia primitiva. Fue testigo de la mayor parte de los milagros realizados por Jesús y, junto a Juan y Santiago, presenció la Shejiná (gloria de Dios) en la Transfiguración. Pese a que negó a Cristo "tres veces" después de la ejecución de este último, fue el primero en predicar en Pentecostés y llevar el mensaje de Cristo a los gentiles. Comenzó a escribir epístolas y a viajar para promover la nueva religión. Después de que Herodes lo encarcelara y un ángel lo rescatara, Pedro decidió sensatamente abandonar Jerusalén para irse a "otro lugar "(Hechos de los Apóstoles 12, 1-18).
Terminó en Antioquía, donde fundó una iglesia y fue su obispo durante siete años. Pero pronto puso la mirada sobre Roma, el centro del mundo (en aquel momento). Pese a que "no hay una prueba literaria fiable (ni tampoco arqueológica) de que Pedro fuera alguna vez a Roma", según estudios publicados en 2009 y 2013, prácticamente todos los eruditos católicos (y la mayoría de los protestantes) creen que fue así y, junto con Pablo, fundó allí la Iglesia. Ambos fueron ejecutados en los últimos años del reinado de Nerón, por problemáticos.