Sivaguru y su esposa eran un matrimonio pobre y sin hijos de Kaladi, un pueblo del estado de Kerala, que solía rezar en el cercano templo de Vadakkunnathan en Thrissur. Shiva se apareció en sueños a la pareja con dos opciones: un hijo que no viviría muchos años pero que se convertiría en el filósofo más destacado de la época, o muchos hijos que tendrían vidas mediocres. Sivaguru eligió la primera opción y alrededor del año 800 d. C. nació Shankara.
Existen 14 biografías históricas sobre Shankara, por lo que resulta complicado separar la realidad de la ficción, pero todas coinciden en que era una figura sagrada. Siendo niño ya empezó a mostrar interés por los asuntos espirituales; podía recitar los Puranas y dominaba los Vedas. Aunque Adi creía firmemente en los Vedas, cuestionaba la necesidad de unas prácticas religiosas y unos rituales un tanto exagerados. De adolescente, pidió permiso a su madre, pues su padre ya había fallecido, para viajar al sur en busca de un gurú. Fue entonces cuando conoció a Govinda Bhagavatpada, que le enseñaría a dominar varios tipos de yoga, como el hatha, el raja y el jnana. Adi juró que difundiría las enseñanzas de los Brahma-sutra por todo el mundo.
Shankara defendía la filosofía del "no dualismo"; creía que cada persona tenía una existencia divina, y aunque los cuerpos son distintos, el alma solo es una. Cuando una persona acepta que la vida es infinita, descarta la dimensión superior del entendimiento. Este concepto se convirtió en la idea central de su escuela vendata advaita del hinduismo. También fundó la orden monástica de Dashanami y creó el método de adoración Shanmata.
Adi Shankara murió a los 32 años en Kedarnath, en la cordillera del Himalaya, uno de los centros de peregrinaje del hinduismo.