José Antonio Páez, apodado "el Centauro de los Llanos" debido a su habilidad para montar a caballo, era, según el historiador Mike Duncan, un "vaquero analfabeto bajo y fornido", nacido en los Llanos, una pradera del remoto sur de Venezuela. Antes de hacer carrera en el ejército, Páez fue campesino y ganadero. Pero cuando la ola de la revolución se extendió por América del Sur, organizó una banda de llaneros (vaqueros venezolanos) y la convirtió en una caballería de una eficiencia increíble. Con ella solía actuar de manera independiente de Bolívar, y rechazó los intentos de Santander, el general de Bolívar, de unirse a este. Pero cuando Páez y Bolívar se juntaron al fin, demostraron ser una fuerza devastadora. En una batalla, Páez lideró a 1100 hombres contra 4000 realistas y logró la victoria al confundir una y otra vez a los españoles. Condujo a sus jinetes al campamento español por la noche, levantando polvo del suelo seco, y cargó a través de este. Luego, cuando los españoles se reagruparon en un campo de hierba seca, Páez prendió fuego a esta y lanzó a sus hombres de nuevo contra los españoles, esta vez a través de las llamas.
Tras la independencia, Páez siguió siendo un firme defensor de la soberanía venezolana y lideró una rebelión contra la autoridad de la Gran Colombia y la administración de Santander (Páez prefería al Bolívar autoritario y carismático que al "hombre de las leyes" que encarnaba Santander). Cuando Venezuela se independizó, Páez fue su primer presidente, pero no por mucho tiempo. Sus rivales lo depusieron, y el Centauro de los Llanos se encontró luchando por su Venezuela... otra vez.