La senda natural de las naciones es que un estado, independientemente del motivo, alcance más poder económico o militar que los estados vecinos y los conquiste para crear un "imperio". Cuantos más territorios conquiste, mayor será su poder y más territorios podrá conquistar. Antes o después, el imperio deja de expandirse, a veces porque los vecinos son más fuertes, pero normalmente porque se vuelve ineficaz, sobornable y no resulta práctico librar guerras para conquistar territorios tan lejos de su capital. A menudo, la expansión inicial de un imperio depende del estado de su tecnología en lo referente a comunicaciones y transportes. Llega un momento en el que imperio se debilita, se divide en pequeños estados y el ciclo comienza de nuevo.
Un imperio es una entidad política, jerárquica, plurinacional y multiétnica. De una autoridad central –el emperador– mana un sistema de dominación que se extiende hacia abajo. El primero fue el acadio, fundado por Sargón en Mesopotamia en el siglo XXIV a. C., hazaña que igualaría Hammurabi de Babilonia en el siglo XVII a. C. En el siglo XV a. C., la supremacía imperial correspondía al Imperio nuevo de Egipto gobernado por Tutmosis III. Alrededor del año 1500 a. C., surgió el Imperio Shang en China, seguido 400 años más tarde por el Imperio Zhou, al que sucedió 550 años después el Imperio Qin, alrededor del año 221 a. C. El primer imperio de la historia comparable al de Roma fue el neoasirio, al que siguieron el de Media, el de Babilonia otra vez, el de Persia, brevemente el de Macedonia y otros.
Con frecuencia los imperios se fundaban conforme a la idea de una "misión civilizada", un mandato ético que incorporaba a los extranjeros. Dichos extranjeros son "bárbaros", aquellos que el imperio estima que carecen de civilización. La palabra griega y sánscrita "bárbaro" designaba en un principio a una persona que no sabía hablar esos idiomas, y los anales chinos distinguían entre los bárbaros "cocidos" y los "crudos" para referirse a los que podían estar bajo el influjo del imperio y los que no.