Si juntamos en un mismo sitio a miles de personas y animales, pavimentamos las calles y esperamos que empiece a llover, la necesidad de crear una red de alcantarillado resulta evidente. Las alcantarillas cubiertas más antiguas descubiertas por los arqueólogos son las de las ruinas de la civilización del valle del Indo. Uno de los principales problemas era elegir el lugar en el que verter las aguas residuales. La Cloaca Máxima de la antigua Roma, considerada una maravilla de la ingeniería, las vertía en el río Tíber (suponemos que lo hacían contracorriente del lugar en el que recogían el agua que bebían). En muchos lugares, algunos cursos de agua se cubrían y hacían las veces de red de alcantarillado, como el río Fleet de Londres. Con la llegada de la Revolución Industrial y el crecimiento de las ciudades, a principios del siglo XIX muchos ingenieros civiles apostaron por la construcción de sistemas que integrasen el abastecimiento de aguas y la red de alcantarillado. La primera red de alcantarillado "moderna" se creó en Londres con la financiación del Parlamento para combatir el Gran Hedor de 1858, cementando las bases de las actuales redes de aguas residuales.