Con la aparición de los cañones, las antiguas murallas de las ciudades no ofrecían mucha resistencia. Debido a los constantes conflictos bélicos en la Italia del Renacimiento, a mediados del siglo XV los ingenieros militares diseñaron la fortaleza de estrella, también llamada traza italiana. Como su nombre indica, es una estructura en forma de estrella con muros bajos y gruesos, compuesta de muchos bastiones triangulares que ofrecen fuego de cobertura entre ellos, y rodeada de un glacis para rechazar los proyectiles de los cañones y un foso para impedir el paso de la infantería. Miguel Ángel diseñó una fortaleza de estrella para la defensa de Florencia, y posteriormente el concepto fue perfeccionado por el ingeniero Peruzzi (para Siena) y el arquitecto Scamozzi. Las fortificaciones tradicionales fueron desapareciendo de las ciudades italianas para dar paso a las fortalezas de estrella ante las invasiones francesas y de los Habsburgo. En los años 30 y 40 del siglo XV, su diseño se propagó por Italia y en la época del gran ingeniero militar Vauban era común en toda Europa.