Un molino de agua usa el movimiento del agua para hacer girar una serie de ruedas engranadas con las que moler, hilar, tejer o triturar toda clase de cosas: cereales, madera, textiles, minerales, metales, papel, etc. Los primeros molinos de agua se empleaban para moler cereales y transformarlos en harina. El ingeniero griego Filón de Bizancio (cerca del 280 a 220 a. C.) ya escribió sobre el funcionamiento de los molinos de agua, y el romano Vitruvio proporcionó la primera descripción técnica para construir uno de rueda vertical con engranaje. Incluso durante la época oscura de la Edad Media, en la que se perdieron muchos conocimientos, los europeos construyeron molinos de agua en casi todos los asentamientos del continente. A partir de la Revolución Industrial, las ruedas de agua fueron sustituidas por máquinas de vapor y eléctricas, que eran más rentables y eficaces. Hoy en día, solo algunos pequeños productores artesanales siguen usando molinos de agua para moler maíz y trigo.