El movimiento conservacionista se remonta a John Evelyn, de la Royal Society, y a su estudio "Sylva", publicado en 1662 y en el que abogaba por la conservación de los bosques ingleses. Aunque a veces va ligado al ecologismo, difiere de forma significativa en cuanto a que la conservación intenta preservar los recursos expresamente para poder ser utilizados de forma continuada y sostenible por los humanos. Los conservacionistas se han centrado principalmente en reservar zonas naturales para el esparcimiento y la educación, y en proteger de forma activa la fauna y la flora por su valor intrínseco. A finales del siglo XIX, algunos políticos decidieron participar en esta valiente iniciativa. Theodore Roosevelt, presidente de EE. UU., se convirtió en un poderoso líder conservacionista y usó su puesto para crear el departamento forestal de Estados Unidos y 5 parques nacionales, 4 reservas cinegéticas, 51 santuarios de aves y 150 bosques nacionales (cerca de mil kilómetros cuadrados en total).