Siempre ha habido quienes estaban dispuestos a dejar atrás todo lo conocido con la esperanza de encontrar una vida mejor tras esa colina. Son los colonos, los que extendieron la humanidad por el planeta. Ya fuera viajando por agua, tierra o aire, estos pioneros llegaban finalmente a un lugar que les gustaba, por lo general uno que les ofreciera una buena tierra, agua potable y ciertas perspectivas de seguridad... pero no siempre. Algunos terminaron su viaje en desiertos, pantanos, parajes yermos y helados o un valle de montaña. E, inevitablemente, entre nativos hostiles. Las razones por las que dejaban atrás sus antiguos hogares eran tan variadas como el terreno que cruzaban: el hambre, la riqueza, la ambición, la aventura, el miedo, la libertad y, sobre todo, la esperanza de que sus descendientes tuvieran lo que ellos no tenían. Los lugares donde se detenían se convirtieron en aldeas, pueblos, ciudades y civilizaciones. Y el ciclo comenzaba de nuevo...