La idea de conservación de los recursos naturales tiene sus orígenes en el discurso Sylva de John Evelyn sobre los bosques ante la Royal Society en 1662. La construcción de barcos, edificios y puentes, entre otros, ponía en peligro las reservas madereras en Inglaterra, y Evelyn defendió una tala controlada y la reforestación. Nadie prestó mucha atención al entorno natural, excepto para explotarlo, hasta la aparición del movimiento progresista, cuando hubo gente que intentó convencer al resto de estadounidenses de que era su deber cívico conservar la tierra, el agua, la flora y la fauna para las generaciones venideras. Románticos como Henry David Thoreau idealizaron la naturaleza, e incluso pragmatistas como Gifford Pinchot (primer director del Servicio Forestal de Estados Unidos) buscaron maneras de asegurar que los recursos renovables siguiesen siendo renovables... para garantizar el crecimiento económico y el desarrollo de Norteamérica.
Con la desaparición del Viejo Oeste, el aumento de población en las ciudades estadounidenses, la comercialización de la "naturaleza" y el aumento de renta de la clase trabajadora, el ocio y el conservacionismo llegaron de la mano y cada vez más personas dedicaban su tiempo libre al senderismo, las acampadas, la observación de aves y otras actividades al aire libre. Con el apoyo de la ciudadanía, el Congreso de Estados Unidos aprobó leyes para la creación del Parque nacional de Yellowstone en 1872, el Parque nacional de Yosemite en 1890 y el Servicio de Parques Nacionales en 1916. No fue casualidad que muchos de ellos se crearan justo después de privar de sus derechos a las naciones indígenas. Muy pronto, todos los estados comenzaron a crear parques y reservas, a la vez que prohibían la caza y la pesca indiscriminadas.
Aunque los intentos por proteger el medio ambiente algunas veces generaban más problemas (como las extinciones en masa debidas a la eliminación de depredadores en los parques), otras naciones desarrolladas no tardaron en subirse al tren del conservacionismo. Tendrían que pasar décadas hasta que otros países desarrollados se uniesen al movimiento... ya que estaban ocupados con asuntos como la industrialización, el hambre y el aumento de la calidad de vida de sus ciudadanos.