La belicología es el estudio de la teoría y la aplicación de la "fuerza coercitiva organizada", tanto amiga como enemiga. Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la llegada de las armas atómicas desbarató buena parte de sus fundamentos, el término se consideró siempre una disciplina académica, una ciencia a la altura de la física, la filosofía y la política. Sin embargo, como observara Clausewitz, "a diferencia de cualquier otra ciencia o arte, en la guerra, el objeto reacciona".
A pesar de que hubo antes generales y escritores como Sun Tzu, Eneas el Táctico, Miyamoto Musashi, Nicolás Maquiavelo y otros que se concentraron en el uso de la fuerza militar para alcanzar con eficacia los objetivos políticos de una civilización –ya fuera la defensa de la patria o atacar a los vecinos–, fueron Carl von Clausewitz, Ardant du Picq, Alfred Mahan y Helmuth von Moltke (el Viejo) quienes dieron a las teorías de la guerra la pátina de ciencia en la segunda mitad del s. XIX. Con la evolución de las armas, las tácticas y la tecnología resultantes de la Guerra de Secesión y de la guerra franco-prusiana, la belicología necesitó profundizar más que en las simples consideraciones del campo de batalla. Von Moltke, por ejemplo, escribió extensamente sobre la utilización del ferrocarril y del telégrafo para conseguir la victoria.
En el proceso, la belicología llegó a considerar todos los aspectos de la guerra. Ardant du Picq examinó en qué medida el rendimiento en combate de un soldado tenía sus raíces en la psicología del individuo y del grupo, mientras que Hans Delbrück formuló la teoría de la "estrategia de desgaste". Otros soldados y académicos se centraron en la logística, la economía, la moral de la nación, la inteligencia militar y en partes aún más esotéricas de la guerra. La Gran Guerra dio la oportunidad a los generales de poner a prueba estas nuevas teorías de la belicología, en una especie de experimento empírico de matanzas.
La Guerra Fría –con sus estrategias de destrucción mutua–, el terrorismo de estado y el complejo militar-industrial llevaron la belicología desde lo meramente teórico a algo mucho más aterrador e inmediato para la mayoría de civiles. La belicología no ha vuelto a ser tan sencilla desde entonces.