Hay pruebas arqueológicas de que, alrededor del año 4000 a. C., los seres humanos ya utilizaban bocados para los caballos en las cuencas de los ríos Dniéper y Don; los esqueletos de equinos que se han hallado en la región muestran indicios de que estos animales mascaban bocados. Y, por lo tanto, de que se montaba a caballo. Se cree que los escitas de las estepas bien pudieron ser los primeros en desarrollar el estribo y la silla de montar, aunque el argumento histórico es poco convincente hasta ahora. Los antiguos historiadores griegos también afirmaban que los escitas fueron los primeros en castrar sementales para hacerlos más dóciles y manejables... pero eso ya es otra historia.
Sin embargo, los caballos de la Edad de Bronce eran relativamente pequeños para los estándares modernos, algunos sostienen que demasiado para montarlos cómodamente y recorrer cualquier distancia, por lo que es más probable que se usaran como animales de carga o tiro. Por otro lado, los ponis de Fell –descendientes de las monturas de la caballería romana– pueden transportar fácilmente a un adulto, por lo que es probable que ya hubiera caballería mucho antes de que los griegos y romanos llegaran al campo de batalla (aunque esta caballería ligera era apenas un factor importante para la victoria y en su mayoría se utilizaba para matar a los soldados de infantería vencidos que trataban de huir).
En la Edad Media, sin embargo, los caballeros con recias armaduras dominaron la guerra en Europa. Y, en el Lejano Oriente, los samuráis japoneses lucharon a caballo durante siglos, aunque principalmente como arqueros. De hecho, los arqueros montados fueron el tipo más común de caballería en Asia central durante un milenio. Los árabes, a lomos de sus magníficos sementales, extendieron el islam por todo Oriente Medio y el norte de África hasta llegar a la India y Europa. La equitación conformó la historia, bastante literalmente.
Salvo en las Américas, donde las razas de caballos nativos se habían extinguido. La equitación volvería a América de mano de los exploradores y conquistadores europeos, comenzando con el segundo viaje de Colón, en 1493. Muy pronto, los indios de las llanuras de América del Norte combatirían a los colonos blancos a caballo.