La astrología –ahora considerada una "pseudociencia"– se basa en la premisa de que existe algún tipo de relación entre los objetos y fenómenos celestes y lo que sucede en esta pequeña bola de tierra. Las constelaciones, la Luna, los cometas, el Sol y los planetas (aquellos que se podían ver desde la Tierra) se asociaron a los dioses, y se creía por tanto que estos tenían un efecto en el universo físico. Un planeta o grupo de estrellas determinado podía aparecer cada año alrededor del momento de la cosecha y, finalmente, los hombres decidieron que aquel planeta regía las cosechas. Tal vez si sacrificaban una cabra el día que el planeta aparecía por primera vez, este bendeciría la cosecha venidera.
La mayoría de civilizaciones primitivas dieron una gran importancia a este disparate, y eso impulsó una serie de avances. Los indios, los chinos y los mayas desarrollaron calendarios elaborados para seguir los acontecimientos celestes. Es posible que los dólmenes de Stonehenge se erigieran con fines astrológicos. La mezcla de la astrología helénica con la astronomía babilónica dio lugar a muchos principios matemáticos. La astrología china floreció durante la dinastía Han y dio origen a varias improntas culturales tradicionales: la dicotomía entre el yin y el yang, los cinco elementos, la filosofía de Confucio y las teorías de la medicina china.
Durante la llamada "revolución científica", la astrología se despojó de muchas de sus envolturas religiosas y místicas y se transformó en la astronomía. En el año 1543, Nicolás Copérnico publicó "De Revolutionibus Orbium Coelestium", que postulaba que el Sol era el centro del universo, no la Tierra, y que los planetas giraban alrededor del Sol y la Luna orbitaba alrededor de la Tierra. Si todos estos cuerpos celestes no circundaban el planeta, ¿por qué deberían afectar a nuestras vidas? Durante la Ilustración, los últimos vestigios de simpatía por la astrología cayeron, pues los principales pensadores la declararon pueril e infantil. La astrología solo se mantuvo a flote en los tiempos modernos gracias a las ancianas que hacían horóscopos y el ocasional resurgimiento "New Age".