La mampostería es el "arte" de construir cosas, a veces funcionales (casas) y otras no (templos y palacios), a partir de bloques de piedra, ladrillo o incluso de hormigón que, por lo general, se mantienen unidos con mortero (si no, se denomina "mampostería en seco").
Los antiguos egipcios ya dominaban el arte de la mampostería en el cuarto milenio a. C. y erigieron templos, palacios, pirámides y otros edificios con la piedra caliza, la arenisca, el granito y el basalto que había en las colinas del río Nilo. Los asirios del Creciente Fértil carecían de un acceso tan fácil a la piedra, pero tenían ricos depósitos de arcilla, material que secaban al sol y convertían en ladrillos. Los babilonios también usaban ladrillos, que pegaban entre sí con un cemento hecho con cal y brea. La ciudad de Harappa, en el actual Pakistán, se construyó alrededor del 2600 a. C. con ladrillos y mortero de yeso.
Los romanos inventaron el hormigón, un mortero de calidad superior para toda la piedra y el mármol que tenían... y que podían utilizar también como material de construcción por sí mismo. La "revolución del cemento armado" les permitió construir edificios que resultaban imposibles de levantar con materiales más primitivos. Desde el 300 a. C. hasta la caída de Roma, el hormigón pavimentó carreteras, erigió acueductos y mantuvo en pie el Coliseo. Pero la habilidad de la mampostería se perdió durante gran parte de la Edad Media (como muchas otras cosas), hasta que en siglo XIV los europeos volvieron a utilizar el hormigón para sus castillos.
Tan endémico se volvió el uso del hormigón, que el mampostero acabó convirtiéndose en "albañil". La palabra para este oficio en francés, "maçon", derivó en el término "masón" (miembro secreto de una organización fraternal que hunde sus raíces en la mampostería). Para distinguirse como artesanos, los que trabajaban con piedra "de verdad" pasaron a llamarse "canteros". Actualmente, a pesar de que los contratan de vez en cuando para la construcción de monumentos en las capitales de todo el mundo, en su mayoría solo hacen lápidas.