El riego ha sido un elemento central de la agricultura desde hace más de 5000 años y constituye la base de la economía y de la cultura de muchas civilizaciones a lo largo de la historia. El riego permanente se practicó por primera vez en Mesopotamia mediante el agua que fluía a través de pequeños canales que derivaban de un río o un lago. En Egipto, varios faraones de 12.ª dinastía utilizaron oasis para almacenar agua para el riego durante la estación seca. Los antiguos nubios idearon una noria para llevar agua a sus campos alrededor del segundo milenio a. C. El riego mediante terrazas se desarrolló en la América precolombina, Siria, China y la India.
Los primeros ingenieros hidráulicos de los que se tiene constancia fueron los chinos Sunshu Ao (siglo VI a. C.) y Ximen Bao (siglo VI a. C.), que trabajaron en extensos proyectos de riego para el rey de turno en la región de Sichuan; estos proyectos, considerados maravillas de la ingeniería antigua, extraían las aguas de "cuatro circuitos de ríos" y las transportaban a través de canales por medio de norias de rosario accionadas por seres humanos o bueyes.
Aunque no se sabe con exactitud cómo se regaban los famosos Jardines Colgantes de Babilonia, bien podría haber sido mediante norias, que se inventaron por esa época. La noria es una rueda con aletas y con recipientes (cangilones o arcaduces) en torno a su perímetro. A medida que la rueda gira –accionada por la corriente de agua– los recipientes superiores se vacían por gravedad en un canal o a través de este. La rueda sigue girando, y devuelve los recipientes vacíos para que se rellenen. Es un invento muy inteligente, ya que no depende de la fuerza muscular.
Pasarían 6000 años antes del siguiente avance en el riego: el molino de viento, diseñado entre otras cosas para bombear agua por tuberías o acequias para regar los campos; la tecnología se difundió por toda Europa y permitió un crecimiento demográfico nunca visto, lo que supuso a su vez otro aumento del terreno a regar. Se estima que en la actualidad se riegan unos 2500 millones de kilómetros cuadrados de superficie.