Fundado en el siglo XV por el gurú Nanak Dev, el sijismo creció gracias a los esfuerzos de los sucesivos gurús sijs, que predicaron las virtudes de la paz, la igualdad y el servicio desinteresado. Cuenta con más de 20 millones de seguidores en la actualidad, que se encuentran principalmente en la región del Punjab, en la India. Los sijs creen en un solo dios, que no tiene forma física, pero piensan que todos ellos pueden hablar directamente con él y que todos son iguales ante sus ojos... por lo que constituye una fe muy igualitaria.
Los sijs son famosos por su generosidad con los demás, ya que una de las principales doctrinas de su religión es la idea de que todos los hombres nacen iguales, con independencia de su raza, sexo o credo. A diferencia de otras religiones importantes, el sijismo considera que los actos al servicio de los demás son más importantes que cualquier forma de ritual.
Los sijs también se comprometen a luchar contra las injusticias apoyando a todos los oprimidos, ya que la verdad y la paz deben prevalecer sobre cualquier otra cosa. Creen que todo sij debe practicar la meditación con disciplina, ya que solo mediante la observancia personal y la concentración en Dios se puede alcanzar la salvación. Así, los seguidores de la fe sij tienen varias prohibiciones, entre las que se incluye la obligación de no cortarse el cabello, de no consumir ninguna sustancia embriagadora y, sobre todo, no debe seguir ningún ritual, superstición o peregrinación.