Se puede decir que las ruinas de Angkor hablan por sí solas, literalmente. En las paredes del gran complejo del templo hay relieves detallados de conquistas militares e inscripciones reales que describen la majestad del reino. Pero ¿cómo era la vida cotidiana en el Imperio jemer? Con tanta escritura camboyana centrada en hechos reales o en textos religiosos, debemos recurrir a los relatos chinos para comprender de verdad la Camboya del siglo XIII, durante el auge del Imperio jémer (o justo después).
Por suerte, Zhou Daguan –al que comparan a menudo (de manera favorable) con Marco Polo– dejó constancia de ello. Pasó un año en la corte de Indravarman III, en Angkor, y no solo describió la majestuosidad del imperio, sino que también dejó relatos de una profundidad y sensibilidad sorprendentes sobre la vida cotidiana del pueblo camboyano. A diferencia de muchos exploradores –incluido Marco Polo–, Zhou no especuló sobre lugares en los que no había estado ni dio por ciertos rumores (aunque sí informa al detalle de las actividades nocturnas del emperador jémer con una reina naga).
Zhou escribía de una manera que estaba pensada para asesorar a otros como él: comerciantes y diplomáticos interesados en el tema. Si bien describió las procesiones reales cargadas de oro, también hizo lo propio sobre asuntos mundanos. Percibió una división en la vida religiosa de los camboyanos: el budismo, el hinduismo ("brahmanismo") y el animismo coexistían en la metrópoli, aunque Zhou malinterpretó estas figuras religiosas. Cabe destacar que comentó la posición avanzada que ocupaban las mujeres en Camboya en aquel momento: los comercios y mercados los solían administrar ellas.
Zhou provenía de la dinastía Yuan china, iniciada por Kublai Kan. Es probable que su misión no fuera de gran importancia diplomática para China ni Camboya, ya que los dos imperios –separados como estaban por el macizo del sudeste asiático (esas montañas entre Laos, Birmania y Vietnam)– se relacionaban mucho menos que las actuales Camboya y China. Pero la importancia de su crónica para conocer la historia de los jemeres es enorme.