Un término bonito y clásico pero confuso... Ya que todo el mundo sabe lo que es la "historia" y lo que significa "natural", ¿no es la "historia natural" el estudio de formas de vida no humanas en épocas pasadas de la Tierra? No, no lo es. La historia natural es el estudio de los animales, las plantas, los hongos y demás en su entorno. Los historiadores naturales basan sus investigaciones en la observación más que en la experimentación, suelen realizar estudios de campo y publicar sus descubrimientos.
Aristóteles fue el primero en aplicar la razón a lo que observaba en la diversidad de la naturaleza, pero fue Dioscórides el primero en encontrar aplicaciones prácticas de la historia natural en la farmacología. Los usos medicinales de la naturaleza fueron el principal foco de atención de la historia natural a lo largo del siglo XVIII. Su principio supremo era la "scala naturae" (o cadena de los seres) decretada por Dios, que era una ordenación lineal y progresiva de todas las cosas, desde minerales y plantas hasta animales primitivos y otros más complejos, cuya perfección va en aumento y culmina con el hombre. Como concepto, resultaba muy aceptable para la Iglesia católica.
Al menos lo fue hasta que, con la exploración del ancho mundo durante el Renacimiento, se descubrió una gran variedad de nuevos organismos. Con el rápido aumento del número de especies conocidas, se intentó realizar una clasificación sistemática de las mismas en grupos taxonómicos, que culminó con la publicación en 1735 del revolucionario sistema del científico sueco Linneo. Liberado de los grilletes de la Iglesia, el estudio de la historia natural se expandió enormemente. Entre 1749 y 1804 se publicaron los 36 volúmenes de la enciclopedia "Histoire Naturelle" del conde de Buffon, que incluía todo el conocimiento sobre historia natural de la época.
Durante la Revolución Industrial, la historia natural ganó popularidad; en todos los jardines había aficionados a la naturaleza y los exploradores traían criaturas exóticas de lugares remotos. En Europa y América se fundaron sociedades de historia natural y grandes museos públicos, como los de Londres y Washington, donde se exhibían huesos, animales disecados e insectos clavados en alfileres para disfrute de los más pequeños en las visitas de los colegios.