Alrededor del año 2550 a. C., Imhotep construyó una pirámide escalonada para Zoser en la necrópolis de Saqqara. Este fue el origen de la ingeniería civil, en oposición a la militar, que se podría definir como la construcción de infraestructuras para el bien del pueblo. Aunque no existía un término concreto para designar esta combinación de matemáticas, física y gestión, los proyectos de ingeniería civil de la antigüedad eran legendarios. Algunos ejemplos son el sistema qanat de abastecimiento de agua, el Partenón, la vía Apia, la Gran Muralla o la estupa de Jetavanaramaya. Cabe destacar la gran labor de los hábiles ingenieros civiles romanos que diseñaron las infraestructuras que harían de Roma un imperio: calzadas, acueductos (como el Pont du Gard en Nimes o el de Segovia), puentes (el Fabricio de Roma), presas, muelles y sistemas de riego. El tratado De Architectura escrito por Marco Vitruvio alrededor del año 15 a. C. fue el primer libro sobre ingeniería civil y un referente a lo largo de la Edad Media para la construcción de obras públicas... debido a la falta de ideas originales en Europa durante años.
Pero todo cambió con la Revolución Industrial y el descubrimiento de nuevos materiales y herramientas, a la vez que surgieron nuevas necesidades. El término "ingeniería civil" se usó por primera vez a principios del siglo XVIII. Unos años más tarde, en 1747, abría sus puertas la primera escuela de ingeniería civil de la civilización, la École Nationale des Ponts et Chaussées (escuela nacional de puentes y calzadas). En pocos años, las obras empezarían a cambiar el paisaje de las ciudades y del campo. La primera persona en autodenominarse ingeniero civil fue John Smeaton (que construyó el faro de Eddystone), y en 1818 se fundaba en Londres la primera asociación profesional de ingenieros (ICE). El primer licenciado en ingeniería civil de los Estados Unidos obtuvo su título en 1835 en el Instituto Politécnico Rensselaer, mientras que, en 1905, Nora Stanton Blatch Barney se convertía en la primera mujer en licenciarse en ingeniería (Universidad Cornell).
El genio del progreso había salido de la botella...