Las selvas tropicales ofrecen otro lugar donde refugiarse a aquellos que buscan escapar... o una base desde la cual realizar incursiones. El Amazonas, la selva tropical de África Central y los bosques del sudeste asiático (en especial, los de Borneo/Kalimantan) son el hogar de pueblos muy diversos que viven en lo que puede llegar a ser un entorno implacable. Algunos de ellos se ganaron una reputación temible gracias a su habilidad para administrar las alianzas y rivalidades de la época: el pueblo tamoio del Amazonas, por ejemplo, se organizó en una confederación flexible y luchó contra la potencia colonial portuguesa (aliándose de manera selectiva con otras potencias europeas), al igual que grupos como los karen de los altiplanos de Birmania se aliaron con los británicos contra los birmanos de las tierras bajas. Algunos de ellos acrecentaban su reputación mostrando las cabezas de los enemigos: los bugkalot de Filipinas y los dayacos de Indonesia se las llevaban, y las famosas "cabezas reducidas" del Amazonas eran en realidad testas deshuesadas y momificadas que hacían los shuar ("jíbaros") y otros grupos.
Cuando pensamos en la capacidad militar de los grupos de la selva tropical, nos vienen a la cabeza cerbatanas (Amazonas), ballestas (sudeste asiático), lanzas (en todas partes) y soldados de infantería con armadura ligera. Pero también contaban con sus propios tanques: los elefantes. Los pies blandos de estos animales dañan poco el suelo selvático, pueden moverse por espesos matorrales con relativa facilidad y su altura les permite salvar las crecidas de arroyos de la jungla. En la guerra del siglo XX, los kachin de Birmania usaron (y usan) elefantes con gran eficacia contra el ejército birmano. Mientras que las orugas y los neumáticos de los vehículos del ejército birmano se atascaban en el suelo fangoso, los elefantes de los kachin podían pasar en relativo silencio, lo que les permitía flanquear y maniobrar frente al enemigo, supuestamente mejor armado.