Orishá de los vientos, las tormentas y los rayos, famosa por su poder extremo.
Habilidades heroicas
Rapidez: Ignora todas las penalizaciones al Movimiento por terreno. Tormenta de Oyá: Inflige un daño de 40 a todos los enemigos adyacentes y cura la misma cantidad a todas las unidades propias adyacentes. Cuesta 1 carga y finaliza el turno.
Contexto histórico
Cuando las tormentas azotan las costas del Caribe y África occidental, cuando los tornados arrasan una aldea, cuando llegan los huracanes, los seguidores de las religiones yoruba y del Nuevo Mundo africano creen que se debe al poder de Oyá. El pueblo yoruba de África occidental tiene una rica tradición religiosa, con cuatrocientas divinidades distintas. Cuando esclavizaron a los yoruba y se los llevaron a colonias del Caribe, sus tradiciones se fusionaron con el cristianismo para crear nuevas religiones, como el vudú haitiano. En África, Oyá es una orishá, una diosa que una vez fue una persona (o que fue un espíritu y luego se encarnó). Su nombre significa literalmente "ella rasgó", y por ello es la diosa del cambio, los vientos y las tormentas y gobierna el río Níger. En Haití, Oyá se transforma en el loa irlandés (la versión haitiana de los orishás) Maman Brigette (quien es, para los católicos, Santa Brígida de Kildare).
Oyá es la hermana y esposa de Shangó, dios del trueno, y es la única de sus mujeres que se queda con el vociferante dios. Cuando parten a la guerra, lo hacen juntos, y Oyá lleva el viento primero y Shangó los rayos después.
Los dos también luchan entre ellos a veces. En una ocasión, Oyá llevaba dos cuernos de búfalo en la cabeza y, en el fragor del combate, cargó contra Shangó con ellos, con la intención de cornearlo. Shangó no se defendió; en su lugar, le ofreció su comida favorita: akara (tortas de frijoles). Oyá quedó tan encantada que le dio los cuernos. Ahora, si Shangó se encuentra en problemas, para invocar a Oyá solo tiene que juntar los cuernos, y ella acude con toda la furia del viento.
Todavía se venera a Oyá de manera activa en África y el Caribe. Es sabido que, cuando una seguidora de la orishá entra en trance y se siente poseída, es ruidosa y mal hablada, pero –igual que el viento– promete sacudir lo que parece arraigado con firmeza.
Orishá de los vientos, las tormentas y los rayos, famosa por su poder extremo.
Habilidades heroicas
Rapidez: Ignora todas las penalizaciones al Movimiento por terreno. Tormenta de Oyá: Inflige un daño de 40 a todos los enemigos adyacentes y cura la misma cantidad a todas las unidades propias adyacentes. Cuesta 1 carga y finaliza el turno.
Contexto histórico
Cuando las tormentas azotan las costas del Caribe y África occidental, cuando los tornados arrasan una aldea, cuando llegan los huracanes, los seguidores de las religiones yoruba y del Nuevo Mundo africano creen que se debe al poder de Oyá. El pueblo yoruba de África occidental tiene una rica tradición religiosa, con cuatrocientas divinidades distintas. Cuando esclavizaron a los yoruba y se los llevaron a colonias del Caribe, sus tradiciones se fusionaron con el cristianismo para crear nuevas religiones, como el vudú haitiano. En África, Oyá es una orishá, una diosa que una vez fue una persona (o que fue un espíritu y luego se encarnó). Su nombre significa literalmente "ella rasgó", y por ello es la diosa del cambio, los vientos y las tormentas y gobierna el río Níger. En Haití, Oyá se transforma en el loa irlandés (la versión haitiana de los orishás) Maman Brigette (quien es, para los católicos, Santa Brígida de Kildare).
Oyá es la hermana y esposa de Shangó, dios del trueno, y es la única de sus mujeres que se queda con el vociferante dios. Cuando parten a la guerra, lo hacen juntos, y Oyá lleva el viento primero y Shangó los rayos después.
Los dos también luchan entre ellos a veces. En una ocasión, Oyá llevaba dos cuernos de búfalo en la cabeza y, en el fragor del combate, cargó contra Shangó con ellos, con la intención de cornearlo. Shangó no se defendió; en su lugar, le ofreció su comida favorita: akara (tortas de frijoles). Oyá quedó tan encantada que le dio los cuernos. Ahora, si Shangó se encuentra en problemas, para invocar a Oyá solo tiene que juntar los cuernos, y ella acude con toda la furia del viento.
Todavía se venera a Oyá de manera activa en África y el Caribe. Es sabido que, cuando una seguidora de la orishá entra en trance y se siente poseída, es ruidosa y mal hablada, pero –igual que el viento– promete sacudir lo que parece arraigado con firmeza.