Un gobernante ilustrado es aquel consciente de las limitaciones de su conocimiento. Si es astuto, contará con un cuerpo de eruditos y filósofos para paliar sus carencias y, de vez en cuando, se embarcará en proyectos científicos que beneficien de manera práctica a su reino o estado.
La Real Sociedad original se fundó en Inglaterra mediante un acta real del rey Carlos II, que de vez en cuando realizaba experimentos de fisiología y filosofía natural. Coincide con la primera etapa de la Edad Moderna y cuenta entre sus contemporáneos con personalidades como Isaac Newton y Robert Hooke. Hoy en día, seguimos recogiendo los frutos de la Real Sociedad y de una de las épocas más prolíficas de la historia en cuanto a desarrollo científico.
A partir de esa primera Real Sociedad, fueron surgiendo distintos organismos nacionales dedicados a la ciencia en los que los mejores eruditos de cada disciplina investigaban los misterios de la naturaleza y la ciencia motivados por la libertad de conocimientos. Todos ellos siguen el lema original de la Real Sociedad: "nullius in verba" o lo que es lo mismo: "no es suficiente con las palabras".