Aunque no son comunes, las órdenes religiosas militares combinan de manera interesante lo terrenal y lo espiritual. Las mejores han estado formadas por soldados de élite; ocupando un espacio superior en el imaginario cultural que por su impacto histórico real. En Occidente, destacan las órdenes de las Cruzadas, como los caballeros templarios, los caballeros hospitalarios y la orden de caballeros teutones. De Japón llegaron los sohei, una orden militar de monjes budistas.
En Occidente, el líder de una orden religiosa militar era normalmente el gran maestre, que combinaba en su persona el liderazgo espiritual y el militar. El gran maestre debía ser el modelo a seguir en cuanto a ideales, pero también contaba con ciertos privilegios y derechos. Entre otros privilegios, disponía de un lugar privado de culto y oración al que retirarse para rezar y obtener las fuerzas necesarias con las que conseguir la victoria de su ejército celestial en la tierra.