Los templos son construcciones dedicadas a una deidad en las que se llevan a cabo actividades destinadas a alimentar el espíritu tales como la oración, la comunión y los sacrificios, entre otras. Virtualmente, están presentes en todas las religiones organizadas y no son tan "improvisados" como los santuarios. Gracias a las donaciones y al diezmo, los templos también desempeñan una función económica y sirven para alimentar, vestir y mantener a sacerdotes, acólitos, vírgenes vestales, monjes, rabinos, etc. Los más antiguos conocidos, en Mesopotamia, datan del siglo X a. C. y eran bastante sencillos. Con el paso del tiempo, los templos serían cada vez más majestuosos y tendrían mayor impacto en la civilización, como el templo de Karnak en Tebas, el Partenón en Atenas, el Mahabodhi en Bihar o el templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Salt Lake City.