El término totalitarismo fue empleado por primera vez por el "filósofo del fascismo" Giovanni Gentile durante la Gran Depresión para expresar el sentimiento reconfortante por el que un "estado total" ofrece seguridad y prosperidad a sus ciudadanos si estos renuncian a algunas de sus libertades. Se puede argumentar que el totalitarismo es un concepto muy antiguo presente en el mundo desde hace miles de años. El legalismo era la filosofía predominante de la dinastía Qin con el ministro Li Si, las actividades políticas estaban restringidas, la literatura liberal se destruía y los que no cumplían estas normas eran sentenciados a muerte. La estricta sociedad de castas de la que habla Platón en "La República" tiene rasgos totalitarios, y en "El Príncipe" de Maquiavelo hay incluso más.
Varios filósofos políticos e historiadores han abordado el tema del totalitarismo. Aunque no coinciden en la mayoría de aspectos (como su eficacia, según qué circunstancias y con qué resultados), sí lo hacen en los cinco elementos principales que distinguen a un estado totalitario: ideología oficial de obligado seguimiento; partido único, organizado jerárquicamente y vinculado a la burocracia del estado; control exclusivo de las fuerzas armadas; control exclusivo de los medios de comunicación de masas; sistema policial represivo; dirección centralizada de la economía capitalista del estado.
Aunque parezca inconcebible que una persona sensata esté dispuesta a renunciar al pluralismo político y a la libertad individual, el verdadero liberalismo tiene una contradicción: la búsqueda incontrolada de la libertad personal supone un peligro para el prójimo y, por lo tanto, para la sociedad. Y el pluralismo puede llevar al inmovilismo. Centrados más en la sociedad que en el individuo, y maltrechos por el caos político y económico tras la Primera Guerra Mundial, varios líderes promovieron el totalitarismo (de hecho, existieron movimientos totalitarios en casi todos los países) y algunos alcanzaron el poder: Benito Mussolini en Italia (1922), Antonio Salazar en Portugal (1932), Adolf Hitler en Alemania (1933) y Francisco Franco en España (1939). Desde entonces han sido muchos los países que han sufrido regímenes totalitarios: Argentina, Paraguay, Haití, Albania, Angola, Irak, Uganda y un largo etcétera.