Con la detonación de "Trinity" en julio de 1945 en Nuevo México, culminó un proyecto científico que había durado siglos. En 1789, el químico alemán Martin Klaproth descubrió el uranio. Wilhelm Rontgen recibió el premio Nobel de Física en 1901 por el descubrimiento de la radiación ionizante en 1895. En 1898, Pierre y Marie Curie aislaron el radio de la uraninita, y ese mismo año Samuel Prescott demostró que la radiación destruía las bacterias (y otros organismos vivos). Entre 1898 y 1938 se produjeron más descubrimientos, hasta que Hahn y Strassmann al fin demostraron la fisión del átomo. Lise Meitner, Otto Frisch y Niels Bohr calcularon que la fisión nuclear libera una energía de 200 millones de electronvoltios, cifra que confirmaron los experimentos de Frisch en enero de 1939.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó el Proyecto Manhattan con la intención de desarrollar la primera bomba atómica. El terrible resultado del proyecto fue un dispositivo conocido como "Little Boy" y lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, que destruyó una superficie de 12 kilómetros cuadrados y mató a unas 75 000 personas (es complicado ofrecer una cifra exacta porque el 90% de los médicos y el 93% de las enfermeras fallecieron en la explosión). Cuatro meses después, otras 75 000 personas habían perdido la vida a causa de la radiación. Al no presentar Japón su rendición incondicional de manera inmediata, Truman ordenó el lanzamiento de una segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki con consecuencias similares, lo que provocaría la rendición de Japón.
Por desgracia, tras estos sucesos, todas las potencias querían "la bomba". Durante los años 50 y 60, EE. UU. y la URSS compitieron por la supremacía nuclear hasta alcanzar el punto de la "destrucción mutua asegurada" (conocido como "MAD" por sus siglas en ingles). En esos años, la cooperación angloamericana permitió al Reino Unido disponer de la bomba, y China se convirtió en potencia nuclear en 1964 con el posterior arrepentimiento por parte de Rusia. Francia desarrolló armas nucleares por su cuenta. Desde entonces, estas cinco potencias han vuelto a encerrar en la lámpara al genio del apocalipsis, pero muchos otros países como la India, Pakistán, Israel, Libia, Irán y Corea del Norte también se han embarcado en programas nucleares.