La historia de Simbad el marino proviene de versiones recientes de "Las mil y una noches" y está ambientada en la época dorada de Arabia, durante el reinado de Harún al-Rashid. En ella, la valentía, la inteligencia y el encanto del protagonista le permiten sobrevivir a una serie de viajes cada vez más peligrosos. La estructura de los cuentos de Simbad es simple: zarpa, se encuentra con una serie de bestias fantásticas y peligrosas u otros enemigos, los vence (o supera) y regresa cargado de riquezas. Es una fórmula que funciona bien.
Durante un viaje, Simbad naufraga en una isla que en verdad es una ballena, y luego se lo lleva un roc, un águila colosal que vive en un valle lleno de diamantes y que caza serpientes enormes para cenar. En otros viajes, Simbad debe encandilar a reyes, enfrentarse a gigantes de un solo ojo y mantener la cordura en una isla cuyos habitantes son adictos a una planta narcótica.
Si algunas de estas historias te resultan algo familiares, no te equivocas. Parte de las historias de Simbad están sacadas de los viajes de Odiseo (Ulises), como los episodios de los cíclopes y los lotófagos. Mientras Europa occidental se veía atrapada en el caos de la Edad Media, Oriente Medio fue depositario de todo el saber y el conocimiento de Grecia y Roma y se unió al esplendor de la Ruta de la Seda. Esta última también era una fuente de historias: la leyenda del roc y las serpientes es muy similar a los cuentos indios del monstruoso pájaro garuda y los nagas, su presa serpentina. Así pues, los viajes de Simbad reflejan la riqueza y la imaginación de un imperio que estaba en el mismísimo corazón del mundo.