Hipólita era la reina de las amazonas, una tribu guerrera compuesta solo por mujeres que se decía que eran hijas de Ares, dios griego de la guerra. Se deleitaban en el combate y se negaban a tener esposos e hijos, aunque visitaban a los hombres de una tribu vecina una vez al año. Los griegos las ubicaban justo cruzada la frontera oriental, por lo general en Asia Menor, a orillas del mar Negro. Tal vez su leyenda era una forma de que los griegos imaginaran una sociedad distinta, fuera de los límites de lo que consideraban civilización, o tal vez hubiera algún tipo de antecedente histórico de mujeres guerreras entre los escitas u otros pueblos de esa zona.
Hipólita aparece en algunas historias de Heracles (Hércules). Tenía un cinturón mágico que la protegía en combate, y uno de los trabajos del semidiós consistió en robárselo, todo un desafío incluso para un fortachón legendario como él. Según algunas versiones de la leyenda, Heracles cautivó a la amazona, lo cual enfureció tanto a Hera que instigó a las amazonas de Hipólita a atacar.
El nombre de "amazona" se utilizó mucho en los años posteriores a Hipólita. El explorador español Francisco de Orellana dio este título a los pueblos indígenas que encontró en lo que se convertiría en Brasil debido a que las mujeres luchaban junto a los hombres. De hecho, luchaban tan bien que mataron a Orellana más tarde en el mismo río que había bautizado, en una escaramuza con grupos locales.