La historia del Rey Arturo se ha contado y vuelto a contar de una cantidad vertiginosa de maneras y ha pasado de leyenda de transmisión oral a romance medieval y de la literatura romántica clásica a la ciencia ficción. Se ha dicho muchísimas veces que hallar el origen de la leyenda es difícil, aunque encontrar un pastiche en el que aparezcan Lancelot, Ginebra, Arturo y la Mesa Redonda no lo es en absoluto. En casi todas las historias, Arturo es un rey sabio que ha reunido a un grupo de caballeros nobles que emprenden misiones peligrosas, pero a menudo piadosas. Aunque la zona de las Islas Británicas reivindica alguna referencia a Arturo, en los primeros relatos, el rey es un héroe galés o bretón que defiende la tierra contra los invasores, algo que habría estado muy en la mente de los celtas britanos (británicos) que se enfrentaron a las invasiones de los sajones, los daneses y los anglos germánicos durante la Edad Media.
En su forma medieval, la historia de Arturo es trágica. De niño, presagia su destino al sacar la espada mágica Excalibur de una piedra, lo que significa que algún día se convertirá en el rey de la Gran Bretaña. Con el tiempo, se vuelve un rey justo. Sus caballeros de la Mesa Redonda y él tienen una serie de aventuras, la más famosa es la búsqueda del Santo Grial, la copa en la que cayó supuestamente la sangre de Jesucristo mientras estaba en la cruz. El más famoso de estos caballeros, Lancelot, se enamora de la reina Ginebra, esposa de Arturo, y ambos inician una aventura amorosa. Arturo, enfurecido, condena a la reina a muerte, pero Lancelot la salva de manera heroica, lo que provoca una guerra entre los dos antiguos amigos.
La tradición local dice que descansa en algún lugar de la tierra de Ávalon, esperando acudir en socorro de Inglaterra el día que esta lo necesite. Pese a lo que diga la gente, podía contar hasta tres sin saltar de inmediato a cinco y no parecía tener problemas inusuales con los conejos.