Sobre todo en tiempos de grandes cambios sociales, cuando el nuevo conocimiento y las nuevas formas de ser muestran un gran potencial para cambiar la manera en que vivimos, suelen surgir sociedades en torno al cultivo y la protección de este conocimiento secreto que transforma el mundo. Aunque al principio podrían parecer sociedades científicas, estas órdenes eran diferentes, en cuanto a que se centraban en la obtención de conocimientos secretos, no en su aplicación. Encontramos ejemplos de sociedades así en la Europa medieval, el sudeste asiático (especialmente en lo que respecta al budismo tántrico) y el este de Asia; desde la Antigüedad hasta nuestros días. Aquí, la Orden hermética busca recrear una sociedad alquímica medieval tardía, así las como organizaciones místico-religiosas que surgieron a fines del siglo XIX.
La Orden Hermética de la Aurora Dorada era un grupo inglés preocupado por cultivar el conocimiento esotérico a principios del siglo XX. Para inspirarse, la orden recurrió a una gran variedad de fuentes: la magia medieval europea (la hermética), la cábala (el misticismo judío), los mitos egipcios y griegos, y la revelación individual. Sus devotos –el más famoso de ellos, el ocultista inglés Aleister Crowley– se centraron en expandir su conocimiento místico mediante los viajes astrales, la clarividencia y otras prácticas mágicas; y el movimiento atrajo a individuos que buscaban una verdad superior de la que creían que carecía la sociedad, cada vez más racional y desencantada. La orden atrajo a un amplio grupo de personas influyentes, incluidos Arthur Conan Doyle (creador de Sherlock Holmes), el autor de terror inglés Algernon Blackwood, el autor irlandés Bram Stoker (creador de Drácula) y varios más. Los cabildos de la orden se han conservado hasta la actualidad, y sus prácticas han influido en el desarrollo de muchas religiones de la Nueva Era, ya que las personas aún buscan una verdad superior.