Las armas atómicas (o "nucleares") alteran enormemente el equilibrio de fuerzas en favor de los países que disponen de ellas. El espionaje nuclear es el comercio sin autorización de cualquier información confidencial relacionada con estas armas, como sus métodos de diseño o de producción. Durante el desarrollo de la primera arma atómica en EE. UU., esta forma de espionaje ya se encontraba presente. Pillaron a Klaus Fuchs, un físico teórico que trabajaba en Los Álamos durante el proyecto Manhattan, entregando secretos nucleares a la Unión Soviética. Los sistemas de fabricación de estas armas avanzaron, como también lo hicieron los métodos de mantenerlos a buen recaudo... y aun así, se siguen vendiendo secretos atómicos, lo que permite a los países más pequeños alterar de manera encubierta su posición en el equilibrio de poderes.