El sociólogo alemán Max Weber dijo que la autoridad carismática "se apoyaba en la devoción a la excepcional santidad, al heroísmo o al carácter ejemplar de un único individuo, y en los patrones normativos o en el orden mostrados u ordenados por dicho individuo". Esto lo resume todo bastante bien, ya que los líderes carismáticos moldean las vidas de sus seguidores para bien o para mal –a veces, incluso ambas cosas a la vez–. El "carisma" puede ser de dos tipos: 1) un encanto convincente que inspira obediencia; o 2) un poder o un talento para el liderazgo obtenidos por imposición divina. Antiguamente, la segunda opción solía ser la habitual (al menos, eso era lo que pensaba la gente a medio civilizar); en la actualidad, lo importante es seducir a los medios.