La caballería pesada lo da todo cuando puede pisotear a los enemigos derrotados, especialmente, a los que huyen de forma caótica y desordenada. Una retirada organizada se convierte rápidamente en un tumulto cuando las unidades que ya han sufrido abundantes bajas son atacadas por la caballería pesada. El resultado: un "sálvese quien pueda", perfecto para los hombres montados sobre veloces caballos y armados con lanzas y sables. De hecho, en general, morían más soldados en las huidas caóticas que en las batallas. Y los tanques funcionan igual de bien que la caballería pesada a la hora de convertir una retirada en un caos letal, como demostraron los alemanes repetidamente durante su blitzkrieg por Europa.